¿Funcionan los grupos de Whatsapp entre vecinos?

Ventajas y desventajas de esta herramienta

Julieta López M.

Ya sea por la inmediatez o lo sencillo que es enviar un mensaje, los grupos de Whatsapp se han convertido en el medio favorito para interactuar con los vecinos. Sin embargo, ¿es el canal más adecuado para discutir o compartir estos temas? Analicemos sus ventajas y desventajas.

Ventajas

  • ·       Facilita la comunicación

  • ·       Es gratuita

  • ·       Además de texto puedes compartir imágenes y documentos

  • ·       Casi todo el mundo tiene la aplicación

  • ·       Puedes usarla tanto en el celular como en la computadora

Desventajas

  • ·       Puede producir ansiedad por esperar mensajes que no llegan, fallas del internet, etc.

  • ·       Se pierde la comunicación en persona o física

  • ·       Puede provocar malos entendidos

  • ·       Nos acostumbramos a la inmediatez y si no la obtenemos puede provocar frustración o enojo

  • ·       Tendemos a responder lo primero que pensamos en lugar de analizar la respuesta

En qué casos no debes usarlo 

Es práctico y sencillo emplear los grupos para compartir información, actualizar el estado sobre ciertos temas y enviar alertas o avisos. Sin embargo, existen ciertas situaciones en que usarla complicaría más las cosas.

Como reemplazo de Asambleas

Usar el grupo para tratar temas que requieran discusión y participación de los residentes de la comunidad es complicado; ya que evita que cada uno pueda expresar sus ideas. Además, es difícil mantener la atención de todos por largos periodos de tiempo. Para esto sigue siendo una buena opción llevar a cabo las reuniones de manera física.

Con vecinos inconformes o molestos

Si hay un tema que al comentarse por Whatsapp de inmediato despierta la inconformidad de algunas personas, lo primero que debes hacer es “sacarlos” de ese medio. Es decir, escríbeles de manera privada o llámales por teléfono para atender la situación de manera individual. Manejarlo por Whatsapp, además de que pierde la privacidad porque los mensajes se comparten con todo el grupo, limita la manera de interactuar con las personas. Y al final, deja un mal sabor de boca a todos los involucrados.

Como escaparate comercial

Es una gran tentación usar el grupo para promocionar los productos o servicios que cada vecino ofrece. Sin embargo, hacerlo puede producir que las demás personas pierdan el interés. Lo peor es que cuando de verdad necesites usar esta herramienta, ya habrá perdido su impacto. Para ello es recomendable usar otro medio o grupo por separado. Así no combinas los asuntos vecinales con los comerciales o de otro tipo y mantendrás el enfoque principal.

Reglas de etiqueta

Con el objetivo de evitar los casos anteriores y para facilitar la comunicación en el grupo, he aquí las reglas de etiqueta del Whatsapp:

  • No saludar por motivo de un nuevo día.

  • Evitar la saturación de mensajes. Es mejor enviar un párrafo con 10 oraciones que 10 mensajes por separado.

  • No tratar asuntos que requieran atención inmediata.

  • No olvidar el perfil del público del grupo. No todos los mensajes son para todas las audiencias.

  • No entablas conversaciones de interés particular. Si la charla evoluciona hacia un interés particular, mejor que esas personas continúen la plática en privado que seguir compartiendo con el grupo.

  • Cuidar la ortografía y la redacción, ya que un error en ellas y puede cambiar el significado de lo que se quiere decir.

  • Evitar protagonismo.

  • Ser respetuosos.

  • De ser posible, verificar la veracidad de la información que envías, así evitarás difundir noticias falsas.

  • Evita enviar videos o documentos con demasiados megabytes, ya que pueden saturar la memoria de los dispositivos.

 


Para terminar, recuerda que la tecnología solo es una manera de satisfacer nuestras necesidades. Si antes se enviaban circulares o memorándums, ahora el Whatsapp ha simplificado la tarea. Pero su objetivo sigue siendo el mismo:  mantener actualizados a tus vecinos sobre asuntos de importancia para la comunidad.

 




Fuentes bibliográficas