Hablemos con seriedad: Rompe el silencio!

Red Zibatá

Cuán fuerte y profundo es este llamado en el contexto social. Lo ha sido a lo largo de la historia y bajo un sinnúmero de circunstancias de opresión, de abuso y de irracionalidad humana, en diferentes épocas y rincones del mundo. Solemos pensar que en el tiempo presente experimentamos evolución con respecto al pasado, pero de pronto nos encontramos con realidades que cruelmente nos señalan lo contrario; en muchos aspectos no hemos evolucionado, y en muchos otros incluso, hemos caminado en reversa.

En tiempos en los que vivimos en una urbanización sustentablemente “planeada”, habitamos casas “inteligentes”, conducimos autos de “alta gama”, y la intercomunicación virtual está a nada de la teletransportación, la violencia intrafamiliar se sigue viviendo al interior de muchos hogares, y Zibatá no es excepción.

Afortunadamente, la defensoría de los Derechos Humanos sí ha evolucionado, y aunque en el terreno de los hechos todavía hay mucha tarea que realizar, al menos en materia de difusión, apoyos y práctica jurídica, el trabajo de varias décadas ha empezado a dar fruto. Pocas siguen siendo las denuncias en comparación con los casos de facto, pero cada vez son más las personas que se atreven a romper el silencio.

El aislamiento al que la pandemia recientemente nos sometió como sociedad, exacerbó los eventos de violencia en los hogares, por lo que se hace necesario invitar a la reflexión en tres terrenos, bajo el contexto del “Día Internacional de la Mujer”: 

Primero: Como sociedad de consumo hemos privilegiado los valores materiales por encima de la ética que dignifica los valores humanos; en este sentido, hemos perdido de vista el significado de la palabra “dignidad”, con la que se nombra y hace referencia al amor y respeto propios. A veces por inconsciencia, otras veces por responsabilidad, hay quienes canjean la dignidad por condiciones materiales convenientes, pero este canje siempre acaba cobrando “un precio” muy alto. Además, el  45% de las mujeres que sufren violencia en México no denuncian, porque más allá de sus miedos, la cultura e idiosincrasia les ha incapacitado para identificar el maltrato como tal. Quien se encuentre atrapada bajo esta confusión de ideas, necesita claridad y ayuda.

Segundo: El Estado mexicano (Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y en todos sus niveles (Federal, Estatal y Municipal) ha aceptado desde 1980 las obligaciones que se derivan del Tratado Internacional llamado “Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer” (Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination Against Women -CEDAW-), por medio del cual se reconocen los derechos, se conceptualiza lo que es la discriminación contra la mujer, se establecen las guías y las estrategias para eliminarla y hacer realidad la igualdad entre hombres y mujeres. En este sentido, tanto el Estado de Querétaro como el Municipio El Marqués, así como la Defensoría de los Derechos Humanos de Querétaro, están preparados y hacen esfuerzos para difundir información y atender a víctimas de violencia intrafamiliar (Proporcionamos información relativa en la página www.redzibata.org).

Tercero: Los hombres golpeadores también fueron víctimas de agresión física, psicológica y sexual en su infancia, y por tanto, necesitan comprensión y ayuda por encima de condenación y juicio. Como comunidad, actuemos con responsabilidad y brindemos la ayuda pertinente. Expresiones como “los hombres no lloran”, “aguántese como hombrecito” o “los fuertes no piden ayuda”, condenan al varón a contener sus emociones de frustración y dolor, las cuales acaban saliendo explosivamente. Agrupaciones como “Entre Hombres México”, “Hombres en Solidaridad”, “Hombres por la Equidad”, entre otras cuya información se encuentra en Internet, pueden ser de gran ayuda.

Ya sea que te encuentres dentro del círculo de violencia o sepas de alguien que lo esté, atrévete a romper el silencio y echar mano del apoyo que el Estado ofrece, así como de organizaciones que sin fines de lucro, ofrecen ayuda.

Por un Zibatá de orden y respeto, mejoremos nuestro nivel de conciencia.