HABLEMOS CON SERIEDAD
Un antiguo teórico de la ciencia militar prusiana, de apellido Clausewitz, decía que los conflictos sólo se resuelven por dos caminos: por medio del consenso o por medio de la violencia; y aunque ello pudiera parecernos obvio, solemos olvidarlo con frecuencia.
Nos quejamos de la mucha violencia existente; tenemos conocimiento de aquella de la que se habla en los informativos, de aquella con la que nos topamos accidentalmente en la calle, o de aquella que se vive al interior de los hogares ajenos, pero pocas veces reconocemos aquella de la que nosotros somos responsables.
Venir a vivir a Zibatá representó para muchos, prosperidad, progreso, logro o mejora en su calidad de vida, pero pocos se han percatado de la responsabilidad que adquirieron al habitar un fraccionamiento diseñado bajo el concepto del Nuevo Urbanismo, entre cuyas características se encuentra la activa participación ciudadana, en la gestión, administración y preservación de su hábitat.
Esta responsabilidad también implica colaboración en la construcción de armonía y paz social, aun cuando no se participe directamente en una mesa directiva, en un comité de vigilancia o en un cuerpo de representación vecinal. Nuestra propia amabilidad, nuestro interés para atender juntas, nuestra disposición al buen acuerdo y nuestro cumplimiento en el pago de cuotas de mantenimiento aportan, en principio, el primer nivel de participación responsable.
¿Alimentamos consenso o alimentamos violencia?
Cada vez se conocen más casos de agresión y violencia al interior de las privadas, y particularmente, en el contexto de juntas y asambleas. Preocupa, sin duda, la incapacidad proyectada no sólo para liderar con respeto a las diferencias, sino también para mediar conflictos desde las bases. Sin duda, el egocentrismo al que nos ha llevado el individualismo, característico de la era postmoderna, nos empuja cada vez más al autoritarismo, a la intolerancia y a prácticas agresivas, motivadas por codicia, ambición y deseos de control.
Hemos de hacer consciencia de que la violencia resta calidad de vida a los residentes, quienes empiezan a experimentar miedo, desánimo, ansiedad y, por consiguiente, apatía, aislamiento y desconfianza. La violencia no sólo se manifiesta con agresión física, también lo hace con agresión psicológica: acoso, discriminación, intimidación, manipulación y marginación. Asimismo, la propagación de rumores también es otra manifestación de violencia, por medio de la cual se busca romper la cohesión social de un grupo vecinal, afectando la reputación de una persona física o de una entidad moral.
Bajo ninguna circunstancia puede normalizarse la violencia, por lo que el primer paso de valentía es reconocerla y nombrarla, identificar al agresor o agresores, y compilar evidencias que pudieran sustentar una denuncia.
La Red Ciudadana de la Colonia Zibatá, en su tarea de fomentar paz y armonía vecinal, extiende apoyo y orientación, con base en los instrumentos de mediación y las instancias disponibles para soporte ciudadano. Asimismo, facilita espacios de charla vecinal donde se abordan temas de concienciación, solidaridad vecinal y bonhomía, creando momentos de remanso ante la tensión del día a día.
Por un Zibatá de orden y respeto, mejoremos nuestro nivel de conciencia.
Si requieres orientación llámanos: (442) 980-2701.
¡Comparte, por el bien común en Zibatá!
